Macel·lum, el imprescindible

Antes de profundizar en la recomendación de hoy, os ponemos en antecedentes. No dejamos pasar ni una semana desde que Alejandro Platero abrió Macel·lum para ir a probarlo. Desde ese momento el “efecto Platero” se adueñó de nosotros y cada vez que pensamos en comer fuera de casa Macel·lum es la primera opción que nos viene a la cabeza. Hoy por fin os podemos hablar de uno de esos locales que, al menos en nuestra lista particular, se ha ganado un lugar privilegiado.

Interiorismo del restaurante Macel·lum

En palabras de su creador, la propuesta de Macel.lum ofrece una “cocina mediterránea con raíces muy valencianas” donde los arroces que se preparan a mediodía son el pilar fundamental alrededor del cual orbitan el resto de especialidades.

Arroz del restaurante Macel·lum

Para los fans que ya tenía Platero en Mulandhara (su actual Come & Calla) una buena noticia, uno de sus platos estrella, la yema de huevo con mojama, berenjena y encurtidos, se mantiene en la carta de este nuevo local. Junto a él, otros como el ceviche de pescado de lonja, la parpatana de atún rojo de almadraba con jugo de pollo a l’ast, la presa ibérica de bellota con alcaparras y anchoa o el foie mi cuit de rape en escabeche de naranja.

Alejandro Platero y Ana, del restaurante Macel·lum

En cuanto a precios, a mediodía hay tres opciones de menú, desde el menú ejecutivo compuesto por aperitivo, tres entrantes a compartir, arroz y postre por 19,50 euros; el menú degustación que suma al anterior un pescado y cuesta 37 euros; hasta el menú Macel.lum, con aperitivo, cuatro entrantes, pescado, arroz y dos postres por un precio de 50 euros.

Menestra del restaurante Macel·lum

Por la noche, también se puede elegir entre tres menús similares donde el arroz se sustituye por un plato de carne y los precios son de 25, 37 y 50 euros según la propuesta escogida.

Ceviche del restaurante Macel·lum

Un avance para golosos, nos cuentan en Macel.lum que están a punto de incorporar dos postres a su carta, postres que suenan así: “chocolate blanco al curry verde con crema de zanahoria y algarroba” y “calabaza asada al horno de leña y mole mexicano”.

Detalle de mesas del restaurante Macel·lum

Pero antes de lanzarnos a la mesa hay algo que nos habrá llamado la atención nada más entrar al local: su diseño, obra de la agencia Coper & Porter. El espacio resulta muy acogedor y el interiorismo, elegante, una muy buena opción para, por ejemplo, celebrar una cena romántica.

Rincón del restaurante Macel·lum

Para que podáis haceros un esquema visual os diremos que el espacio se divide en tres partes, la barra (con su carta específica de tapas, embutidos, salazones y especialidades del mar con un rango de precios que oscila entre los 3,5 euros de una ostra al natural o en ceviche y los 14 de la tabla de quesos de Manglano), el comedor propiamente dicho y la planta superior, con una zona pensada para tomar las copas de la sobremesa y un reservado con espacio para ocho comensales.

Barra de Macel.lum

Macel·lum, calle Boix 6, Valencia (el mismo emplazamiento donde durante años estuvo el mítico restaurante Chust Godoy)
Horario: cerrado domingo noche y lunes todo el día.

Víctor Rodrigo, el chef que no podía dejar de crear

Tal vez ahora sea más fácil ponerle cara, es lo que tiene la tele (más cuando el programa en el que apareces tiene tanto tirón como Top Chef), pero lo cierto es que desde hace casi una década los valencianos tenemos la suerte de contar con un crack como Víctor Rodrigo en la ciudad. Para nosotros su restaurante, Samsha, es totalmente diferente al resto de la oferta gastronómica que podemos encontrar en Valencia. Él es un artista con mayúsculas, una mente creativa que plasma su necesidad de expresión en sorprendentes trampantojos y llamativas presentaciones, en definitiva, en pequeñas obras de arte comestibles.

Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Sí, puede parecer que hemos empleado demasiados conceptos reiterativos en un solo párrafo, pero la ocasión sin duda lo merece. Para hacernos una idea real de lo que supone el proceso creativo en restaurante como Samsha está bien saber que plantearse un cambio de menú (suele hacerse cada medio año) es un complejo proceso que conlleva, en primer lugar, idear los nuevos platos sabiendo que deben sorprender, buscando combinaciones de sabores que no estén explotadas, creaciones que nadie haya elaborado antes, etc. A continuación, desarrollar los moldes necesarios para poder dar vida a la idea que de momento anida en la cabeza del chef (o en algún boceto que el mismo ha dibujado). Y por último será necesario localizar la vajilla adecuada para la puesta en escena final.

Postre. Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Un inciso para la reflexión. Con ese espíritu creador, su dominio de la técnica y la experiencia de llevar media vida (literal) cocinando, Víctor Rodrigo debería ser un referente en la ciudad. Si eres un amante de la gastronomía y mientras lees este texto te sorprendes porque nadie te había hablado de Samsha, tal vez es un buen momento para reflexionar y darnos cuenta de lo que nos podemos perder por no aumentar nuestra predisposición a probar nuevas propuestas aunque se aparten de lo habitual. Cerramos paréntesis. Sigue leyendo

Nuestro pecado favorito

Nuestra parada de hoy se ubica en la zona estudiantil por excelencia de la ciudad de Valencia, la avenida Blasco Ibáñez. El local protagonista, Gula, es un restaurante sencillo pero acogedor, con un equipo amable, donde se come muy bien y con unos precios más que atractivos.

Pulpo de Gula

Cara al público está Ana, amable y sonriente, características que son de agradecer puesto que aunque bajo nuestro punto de vista debería ser lo habitual, la realidad es que no en todos los restaurantes se tiene en cuenta esta premisa.

En la cocina, Chemo acompañado por Manu Yarza. Juntos preparan tapas, tostas y platos donde persiguen acercarse al sabor de las recetas de siempre pero con una vuelta de tuerca más que aporte un toque de creatividad.

Gula

A la pregunta de cuál es el plato más popular del local, Chemo nos cuenta que hay dos tapas que gustan especialmente: los buñuelos de bacalao y la ensaladilla rusa. De la segunda debemos decir que, después de probarla, tenemos que replantearnos ampliar el top five de ensaladillas que elaboramos hace un tiempo porque, tal y como ya nos recomendasteis algunos de vosotros, esta merece entrar en la lista sin ninguna duda. (Por cierto, si nos permitís un apunte, si la ensaladilla está buena, animaos a probar la marinera murciana, es para repetir una y cien veces). Sigue leyendo

Valen & cia, un local para comérselo

El local del que os hablamos hoy destaca por dos motivos: la calidad de la comida y su decoración. El interiorismo de Valen & cia es de entrada muy llamativo: nos encantan las sillas desparejadas, los cojines, los cuadros, los objetos que decoran las mesas… pero lo que más nos gusta es que bajo el lema “llévanos contigo” el restaurante ofrece la opción de poder adquirir la mayoría de sus elementos decorativos, un toque más dentro de su espíritu de originalidad.

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A la cabeza de esta idea y del conjunto de Valen & cia está Valentín Sánchez, quien tras formarse en el sector de la hostelería y trabajar en la empresa familiar (los últimos once años en Leixuri, restaurante vasco de referencia en Valencia) decidió dar el salto y abrir su primer local en marzo de 2013. Para él, el restaurante ofrece una “cocina sincera, de producto y divertida”, una propuesta que desde el principio ha gustado y mucho. Tanto, que Valentín ha decidido embarcarse en un nuevo proyecto gastronómico que verá la luz en breve muy cerca de Valen & cia y del que ya os iremos hablando.

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Pero no adelantaremos acontecimientos. De momento tenemos Valen & cia abierto y es de él de quien os queremos hablar, en concreto de su carta. Las opciones a la hora de pedir se dividen en varios apartados: ostras, pequeños bocados, los platos de cuchara, los platos para todos, las hamburguesas, los platos principales, y los postres. Sigue leyendo

Vamos a comernos el mar

Tras haber probado su magnífica ensaladilla rusa, conociendo su trayectoria profesional y después de leer y escuchar tantos piropos hacia la cocina de Vicente Patiño, teníamos claro que Saiti debía ser una de nuestras siguientes visitas. La noche que por fin pudimos probarlo, después de degustar su menú y algún entrante de la carta que no quisimos perdernos, esta sensación fue la que nos invadió: nos acabábamos de comer el mar.

Ensaladilla rusa de Saiti

Lo que más nos gustó de hablar con Vicente tiempo después fue que nos contara que su máxima es lograr que los comensales que pasen por su local sepan reconocer perfectamente dónde están comiendo, en este caso, en el Mediterráneo. Nos quitamos el sombrero, chef, nosotros así lo sentimos, y los platos que probamos nos hicieron disfrutar de esa sensación. Las navajas estaban deliciosas, la manera de presentar las clóchinas, la más original que hemos visto nunca.

Navaja de Saiti

Su carta nos anuncia que lo que vamos a encontrar en Saiti es una “experiencia para el paladar”. Vicente nos cuenta que él es mediterráneo 100% y que por ello en esta, su casa, el 90% de su cocina es “mar puro y duro”. Lo ideal es decidirse por una de las dos opciones de menú, el menú Saiti, con cinco entrantes y un postre con un precio de 25 euros, o el menú VP, cinco entrantes, pescado, carne y postre, por 35 euros. Un ejemplo del primero incluiría ensaladilla rusa, consomé frío de caballa y hongos, ceviche de navajas y boniato, sardina a la brasa con merengue de tomate helado y clóchinas con apio y codium. Sigue leyendo

Creativiñam

Dicen de él que es un restaurante un tanto gamberro, que ofrece la mejor relación calidad precio de la ciudad y que sorprende a quien lo prueba. Nosotros teníamos muchas ganas de ir a Ciro y tras la efusiva recomendación del chef Jordi Ferrer, así lo hicimos. Veredicto: cenamos realmente bien, con un menú de seis tapas, un plato principal y los postres, y lo que más nos gustó fue que cada “pieza” de esa lista conseguía que quedáramos ansiosos por descubrir la siguiente.

Trinxat de patata y bacalao de Ciro

Al frente de Ciro están Julio Colomer y su mujer Inés, acompañados por un equipo que ha conseguido crear un magnífico ambiente entre ellos y por extensión con los clientes. En una breve conversación con Julio no son pocas las veces que se le escucha pronunciar una misma idea: “nuestra profesión consiste en hacer feliz a la gente. Dar de comer es lo que nos da la vida a los cocineros”. Él sabe de lo que habla, ha trabajado durante muchos años en diferentes restaurantes con Estrella Michelin y hace tres años por fin decidió montar su propio proyecto, en su ciudad y en su barrio.

Julio Colomer

Si pedimos a Julio que nos defina su cocina, seguro se valdrá del término que han creado a propósito para ello: creativiñam: cocina con un punto creativo, y además, “fresca, mediterránea y que respeta mucho el producto”. Sigue leyendo

Q de exquisito

Las expectativas ante nuestra visita a Q de Barella (léase ba-re-lla, con ll de llama) eran altas, muy altas (cómo no, era la casa de Quique Barella) y hoy podemos asegurar que se superaron. Nada más entrar por la puerta, primer punto positivo, el local, decoración cuidada con toques divertidos como una foto enorme de dos niños y un chimpancé, una puerta roja con un mensaje de “Keep calm” adaptado al entorno, o una llamativa letra Q roja e iluminada decorando una de las paredes.

Restaurante Q de Barella

Segundo aspecto destacable, de los que te confirma que vas a querer volver pronto, la carta. Pufff, ¡qué carta!: ostra valenciana con chufa, canela y limón (4 euros); calamar de playa con espuma de patata, jugo de pollo asado y aire de cacao (10 euros); caballa en medio salazón de hierbas con berenjena ahumada (7,50 euros); anguila con guiso de pata de ternera (6,50 euros); pulpo con almendras y moscatel (10 euros); ortigas de mar en tempura con romesco (un bocado delicioso, por cierto. 11 euros); rabitos de cerdo con lechuga y cilantro (11 euros); merluza con cous cous de coliflor y brócoli (12 euros)…

Pulpo de Q de Barella

Tras suspirar y poner en marcha el proceso de decisión, un tercer punto reclama tu atención, el equipo de sala, con Elsa, la mujer de Quique, a la cabeza: amables, profesionales y a la vez cercanos, el equilibrio perfecto. Sigue leyendo