Víctor Rodrigo, el chef que no podía dejar de crear

Tal vez ahora sea más fácil ponerle cara, es lo que tiene la tele (más cuando el programa en el que apareces tiene tanto tirón como Top Chef), pero lo cierto es que desde hace casi una década los valencianos tenemos la suerte de contar con un crack como Víctor Rodrigo en la ciudad. Para nosotros su restaurante, Samsha, es totalmente diferente al resto de la oferta gastronómica que podemos encontrar en Valencia. Él es un artista con mayúsculas, una mente creativa que plasma su necesidad de expresión en sorprendentes trampantojos y llamativas presentaciones, en definitiva, en pequeñas obras de arte comestibles.

Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Sí, puede parecer que hemos empleado demasiados conceptos reiterativos en un solo párrafo, pero la ocasión sin duda lo merece. Para hacernos una idea real de lo que supone el proceso creativo en restaurante como Samsha está bien saber que plantearse un cambio de menú (suele hacerse cada medio año) es un complejo proceso que conlleva, en primer lugar, idear los nuevos platos sabiendo que deben sorprender, buscando combinaciones de sabores que no estén explotadas, creaciones que nadie haya elaborado antes, etc. A continuación, desarrollar los moldes necesarios para poder dar vida a la idea que de momento anida en la cabeza del chef (o en algún boceto que el mismo ha dibujado). Y por último será necesario localizar la vajilla adecuada para la puesta en escena final.

Postre. Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Un inciso para la reflexión. Con ese espíritu creador, su dominio de la técnica y la experiencia de llevar media vida (literal) cocinando, Víctor Rodrigo debería ser un referente en la ciudad. Si eres un amante de la gastronomía y mientras lees este texto te sorprendes porque nadie te había hablado de Samsha, tal vez es un buen momento para reflexionar y darnos cuenta de lo que nos podemos perder por no aumentar nuestra predisposición a probar nuevas propuestas aunque se aparten de lo habitual. Cerramos paréntesis.

Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

La cocina de Víctor Rodrigo es, queda claro, una cocina muy personal y creativa y además, artesana, de hecho en el restaurante se elaboran incluso los panes que se sirven acompañando cada plato del menú y que, por cierto, pueden llegar a gustar tanto o más que su acompañante.

Restaurante Samsha

El sistema de Samsha es un sistema de menús. En el momento en que el que entrevistamos a Víctor, el restaurante ofrecía un menú de siete platos (42 euros), una opción más reducida de cinco (37 euros), y a mediodía un menú de tres (22 euros). ¿Los platos? Estos: “canelón de pichón sin pasta con curry, cúrcuma y ras el hanout acompañado de focaccia de leche de coco y lima Kafir”; “falso calamar de navajas que se comió un chilli crab acompañado de pan (espectacular, por cierto) al vapor de ajo chive y sésamo negro”; “salmón con piel de semillas, cremoso de melocotón, vino especiado y noodles de alitas de pollo maridado con pan de apio”; “guiso de kamut con setas, pato y sus crujientes acompañado de pan de miel y romero”; “flor con pétalos de frambuesa, caviar de fruta de la pasión y crema de yogur especiada con galleta de almendras y lima”; y su popular “caja de Kriptonita con mandarina y cacao con pan de limón y albahaca”.

caja de kriptonita. Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Actualmente el menú que ofrece Samsha es el que Víctor ha bautizado como “Menú siete pruebas”, en el que prepara platos que ha hecho en el programa Top Chef. Ñoquis esféricos de queso de romero, infusión de su piel y agua de tomate con pan de tomate; canelón de pichón sin pasta con curry, cúrcuma y ras el hanout acompañados de pan de curry; el falso calamar y el salmón con semillas del que os hemos hablado antes; ciervo con salsa de semillas de papaya y ensalada de semillas con setas y pan de mantequilla y setas. Y de postre: crema catalana de melocotón con toffee de Nutella, manzana con galleta y muffin de manzana y miel; y ganache de chocolate, crema montada de vainilla, caramelo salado, nougatine de piñones y frutos rojos acompañado de pan de frutos rojos. Ahí queda eso. El precio del menú es de 53 euros más IVA. También existe la opción de escoger el menú reducido que en lugar de siete platos incluye cuatro y cuesta 31 euros más IVA.

Falso calamar de navajas. Víctor Rodrigo. Restaurante Samsha

Sin duda es una opción más que recomendable, al menos a nosotros nos ha conquistado. Definir en solo una palabra la propuesta de Samsha no es tarea fácil, pero si tuviésemos que escoger un adjetivo seguramente copiaríamos a Jordi Ferrer que ya nos habló del restaurante de Víctor Rodrigo hace un tiempo, y afirmaríamos con rotundidad que Samsha es, ante todo, sorprendente.

Samsha, calle Periodista Ros Belda 4, Valencia.

Horario: cerrados domingos todo el día y lunes noche.

Nuestro pecado favorito

Nuestra parada de hoy se ubica en la zona estudiantil por excelencia de la ciudad de Valencia, la avenida Blasco Ibáñez. El local protagonista, Gula, es un restaurante sencillo pero acogedor, con un equipo amable, donde se come muy bien y con unos precios más que atractivos.

Pulpo de Gula

Cara al público está Ana, amable y sonriente, características que son de agradecer puesto que aunque bajo nuestro punto de vista debería ser lo habitual, la realidad es que no en todos los restaurantes se tiene en cuenta esta premisa.

En la cocina, Chemo acompañado por Manu Yarza. Juntos preparan tapas, tostas y platos donde persiguen acercarse al sabor de las recetas de siempre pero con una vuelta de tuerca más que aporte un toque de creatividad.

Gula

A la pregunta de cuál es el plato más popular del local, Chemo nos cuenta que hay dos tapas que gustan especialmente: los buñuelos de bacalao y la ensaladilla rusa. De la segunda debemos decir que, después de probarla, tenemos que replantearnos ampliar el top five de ensaladillas que elaboramos hace un tiempo porque, tal y como ya nos recomendasteis algunos de vosotros, esta merece entrar en la lista sin ninguna duda. (Por cierto, si nos permitís un apunte, si la ensaladilla está buena, animaos a probar la marinera murciana, es para repetir una y cien veces). Sigue leyendo

Valen & cia, un local para comérselo

El local del que os hablamos hoy destaca por dos motivos: la calidad de la comida y su decoración. El interiorismo de Valen & cia es de entrada muy llamativo: nos encantan las sillas desparejadas, los cojines, los cuadros, los objetos que decoran las mesas… pero lo que más nos gusta es que bajo el lema “llévanos contigo” el restaurante ofrece la opción de poder adquirir la mayoría de sus elementos decorativos, un toque más dentro de su espíritu de originalidad.

Valen&cia-12

A la cabeza de esta idea y del conjunto de Valen & cia está Valentín Sánchez, quien tras formarse en el sector de la hostelería y trabajar en la empresa familiar (los últimos once años en Leixuri, restaurante vasco de referencia en Valencia) decidió dar el salto y abrir su primer local en marzo de 2013. Para él, el restaurante ofrece una “cocina sincera, de producto y divertida”, una propuesta que desde el principio ha gustado y mucho. Tanto, que Valentín ha decidido embarcarse en un nuevo proyecto gastronómico que verá la luz en breve muy cerca de Valen & cia y del que ya os iremos hablando.

Valen&cia-18

Pero no adelantaremos acontecimientos. De momento tenemos Valen & cia abierto y es de él de quien os queremos hablar, en concreto de su carta. Las opciones a la hora de pedir se dividen en varios apartados: ostras, pequeños bocados, los platos de cuchara, los platos para todos, las hamburguesas, los platos principales, y los postres. Sigue leyendo

Vamos a comernos el mar

Tras haber probado su magnífica ensaladilla rusa, conociendo su trayectoria profesional y después de leer y escuchar tantos piropos hacia la cocina de Vicente Patiño, teníamos claro que Saiti debía ser una de nuestras siguientes visitas. La noche que por fin pudimos probarlo, después de degustar su menú y algún entrante de la carta que no quisimos perdernos, esta sensación fue la que nos invadió: nos acabábamos de comer el mar.

Ensaladilla rusa de Saiti

Lo que más nos gustó de hablar con Vicente tiempo después fue que nos contara que su máxima es lograr que los comensales que pasen por su local sepan reconocer perfectamente dónde están comiendo, en este caso, en el Mediterráneo. Nos quitamos el sombrero, chef, nosotros así lo sentimos, y los platos que probamos nos hicieron disfrutar de esa sensación. Las navajas estaban deliciosas, la manera de presentar las clóchinas, la más original que hemos visto nunca.

Navaja de Saiti

Su carta nos anuncia que lo que vamos a encontrar en Saiti es una “experiencia para el paladar”. Vicente nos cuenta que él es mediterráneo 100% y que por ello en esta, su casa, el 90% de su cocina es “mar puro y duro”. Lo ideal es decidirse por una de las dos opciones de menú, el menú Saiti, con cinco entrantes y un postre con un precio de 25 euros, o el menú VP, cinco entrantes, pescado, carne y postre, por 35 euros. Un ejemplo del primero incluiría ensaladilla rusa, consomé frío de caballa y hongos, ceviche de navajas y boniato, sardina a la brasa con merengue de tomate helado y clóchinas con apio y codium. Sigue leyendo

Creativiñam

Dicen de él que es un restaurante un tanto gamberro, que ofrece la mejor relación calidad precio de la ciudad y que sorprende a quien lo prueba. Nosotros teníamos muchas ganas de ir a Ciro y tras la efusiva recomendación del chef Jordi Ferrer, así lo hicimos. Veredicto: cenamos realmente bien, con un menú de seis tapas, un plato principal y los postres, y lo que más nos gustó fue que cada “pieza” de esa lista conseguía que quedáramos ansiosos por descubrir la siguiente.

Trinxat de patata y bacalao de Ciro

Al frente de Ciro están Julio Colomer y su mujer Inés, acompañados por un equipo que ha conseguido crear un magnífico ambiente entre ellos y por extensión con los clientes. En una breve conversación con Julio no son pocas las veces que se le escucha pronunciar una misma idea: “nuestra profesión consiste en hacer feliz a la gente. Dar de comer es lo que nos da la vida a los cocineros”. Él sabe de lo que habla, ha trabajado durante muchos años en diferentes restaurantes con Estrella Michelin y hace tres años por fin decidió montar su propio proyecto, en su ciudad y en su barrio.

Julio Colomer

Si pedimos a Julio que nos defina su cocina, seguro se valdrá del término que han creado a propósito para ello: creativiñam: cocina con un punto creativo, y además, “fresca, mediterránea y que respeta mucho el producto”. Sigue leyendo

Q de exquisito

Las expectativas ante nuestra visita a Q de Barella (léase ba-re-lla, con ll de llama) eran altas, muy altas (cómo no, era la casa de Quique Barella) y hoy podemos asegurar que se superaron. Nada más entrar por la puerta, primer punto positivo, el local, decoración cuidada con toques divertidos como una foto enorme de dos niños y un chimpancé, una puerta roja con un mensaje de “Keep calm” adaptado al entorno, o una llamativa letra Q roja e iluminada decorando una de las paredes.

Restaurante Q de Barella

Segundo aspecto destacable, de los que te confirma que vas a querer volver pronto, la carta. Pufff, ¡qué carta!: ostra valenciana con chufa, canela y limón (4 euros); calamar de playa con espuma de patata, jugo de pollo asado y aire de cacao (10 euros); caballa en medio salazón de hierbas con berenjena ahumada (7,50 euros); anguila con guiso de pata de ternera (6,50 euros); pulpo con almendras y moscatel (10 euros); ortigas de mar en tempura con romesco (un bocado delicioso, por cierto. 11 euros); rabitos de cerdo con lechuga y cilantro (11 euros); merluza con cous cous de coliflor y brócoli (12 euros)…

Pulpo de Q de Barella

Tras suspirar y poner en marcha el proceso de decisión, un tercer punto reclama tu atención, el equipo de sala, con Elsa, la mujer de Quique, a la cabeza: amables, profesionales y a la vez cercanos, el equilibrio perfecto. Sigue leyendo

La paella, en casa y en Mas Blayet

Desde que empezamos con la aventura del blog nos ha estado atormentando una cuestión: “escribimos sobre propuestas gastronómicas en Valencia y no hemos mostrado ningún local donde comer una buena paella valenciana en la ciudad…”. Con la responsabilidad que sentimos con cada artículo que publicamos nos resultaba muy complicado, aunque parezca mentira, poder recomendar con tranquilidad un restaurante donde poder comer una buena paella, que supiera a paella y que estuviera hecha a la manera tradicional. Es triste, pero no encontramos muchos lugares así en la ciudad.

Paella valenciana de Mas Blayet

Hoy por fin nos quitamos esa espinita. Sabemos que la paella que a los valencianos nos gusta es la de casa, pero, porque siempre está bien tener algún lugar de referencia, la de Mas Blayet nos parece una muy buena opción.

Mas Blayet es un restaurante de cocina valenciana. Con la experiencia de Blayet, abierto en 1935 por sus bisabuelos en el Perellonet, Amparo y Belén decidieron arrancar hace tres años el proyecto de este segundo local y ubicarlo más cerca de sus clientes habituales, en Valencia. Con trabajo y una buena remodelación, una antigua vaquería se convirtió en lo que hoy es el restaurante, con un luminoso porche cubierto, una decoración cuidada y una bonita y acogedora planta superior.

Restaurante Mas Blayet

En cuanto a la comida, a los entrantes de la carta (croquetas, esgarraet, tartar de atún, lomos de sardina macerados con teja de parmesano en carpaccio de berenjena…) les acompañan arroces melosos (de cangrejo, de bogavante, de galeras y níscalos, con rodaballo…), guisos como el allipebre y arroces secos (paella de bacalao, arroz al horno, a banda, de marisco, negro, de langosta, paella valenciana…). Sigue leyendo